Posted by gflores on Julio 25, 2008
Mucho se ha escrito sobre el pobre manejo del dolor de los pacientes en la sala de emergencias y sobre el término “oligoanalgesia”. Aquellos pacientes que no reciben analgesia adecuada para su nivel de dolor se consideran “mal atendidos” para efectos de los mandatos de agencias reguladoras.
Un estudio en la revista Annals of Emergency Medicine de mayo presentó que un 51% de los pacientes entrevistados, con un nivel medio de dolos de 7.1 en una escala de 10 puntos, prefirió no recibir analgesia en la sala de emergencias por considerar que el dolor era manejable, poder tomar medicamentos en el hogar y poder mantenerse alerta.
El estudio concluyó que, indistintamente de la puntuación en la escala de dolor, los pacientes deben ser cuestionados acerca de su preferencia en obtener analgésicos para el dolor.
Triage Pain Scores and the Desire for and Use of Analgesics
Adam J. Singer, Gregory Garra, Jasmine K. Chohan, Charles Dalmedo, Henry C. Thode
Annals of Emergency Medicine - 27 May 2008 (10.1016/j.annemergmed.2008.04.017)
Posted by gflores on Mayo 13, 2008
A pesar de que en muchos departamentos todavía existe controversia acerca del uso del propofol para sedación y analgesia en la sala de emergencias y/o para intubación en secuencia rápida, algunos departamentos progresivos (entiéndase por “progresivos” aquellos departamentos que modifican sus prácticas según la literatura médica va evolucionando) ya están combinando el propofol con la ketamina (ketofol) para realizar sedación y analgesia para procedimientos.
Los objetivos de la sedación y analgesia para procedimientos en la sala de emergencia son el inducir un estado de sedación adecuado para el procedimiento a realizarse, minimizando el dolor y la ansiedad, así como maximizando la amnesia sobre el evento y minimizando el riesgo de eventos adversos cardiorespiratorios.
La selección de agente(s) a utilizar para lograr esto puede ser variada. El agente ideal produce pocos eventos adversos y tiene una duración apropiada para realizar el procedimiento. Los eventos adversos comúnmente evaluados son depresión respiratoria y hemodinámica. En términos de duración del efecto deseado, el tiempo ideal depende del tiempo del procedimiento. La mayoría de los procedimientos en la sala de emergencia probablemente son de corta duración, por lo que una droga de corta duración sería más apropiada. Siempre se puede administrar una segunda carga o bolo para prolongar el efecto si fuese necesario.
La literatura sugiere el uso de la combinación de ketamina y propofol, ambos simultáneamente, y en baja dosis cada uno. El efecto de tener dos agentes simultáneamente permite preservar el efecto de sedación y analgesia deseado sin tener que aumentar la dosis. Debido a que los efectos adversos de la ketamina y el propofol aparentan estar asociados a dosis altas de ambos, su uso en dosis bajas mantiene un buen perfil de seguridad sin comprometer los efectos deseados antes mencionados.
La literatura no es contundentemente clara acerca del perfil de seguridad de esta combinación. Los estudios realizados hasta la fecha en salas de emergencia no son lo suficientemente grandes como para evaluar una gran cantidad de pacientes en búsqueda de eventos adversos. En adición, al ser una combinación relativamente nueva afuera de los círculos de anestesiología, la literatura en general es escasa.
Aunque la evidencia actual apunta hacia un perfil seguro para esta combinación, hacen falta más estudios y de mayor poder para evaluar eventos adversos relacionados al uso del ketofol.
Sanjay Arora (2008) “Combining Ketamine and Propofol (“Ketofol”) for Emergency Department Procedural Sedation and Analgesia: A Review”, Western Journal of Emergency Medicine: Vol. 9: No. 1, Article 5.
http://repositories.cdlib.org/uciem/westjem/vol9/iss1/art5
Posted by gflores on Abril 28, 2008
Seis estudios con 669 pacientes (363 con opioides y 336 con placebo) fueron analizados. No hubo alteración en el examen físico en ninguno de los dos grupos. No hubo cambios en la capacidad de toma de decisiones en ninguno de los dos grupos, ni en diagnósticos incorrectos, ni en morbilidad. El uso de opioides no prolongó el tiempo necesario para egresar al paciente de la sala de emergencias. Los pacientes del grupo de opioides reportaron un mayor grado de comodidad mientras se investigaba y manejaba su dolor.
El uso de analgesia con opioides en el paciente con dolor abdominal agudo mejora significativamente el nivel de comodidad del paciente y no afecta la capacidad de diagnóstico, tratamiento ni el resultado.
A pesar del dogma tradicional de no administrar analgesia por temor a enmascarar los signos en el examen físico, la evidencia a la fecha ha desmentido esta práctica errónea.
Tardará algún tiempo en lo que la literatura logra convencer a algunas mentes sobre este concepto terapéutico y humanista.
Analgesia in Patients With Acute Abdominal Pain: To Withhold or Not to Withhold?
Richard Sinert, Uché Blackstock
Annals of emergency medicine 25 February 2008 (Article in Press DOI: 10.1016/j.annemergmed.2007.12.014)
http://www.annemergmed.com/article/S0196-0644(07)01863-X/fulltext